Te vienen unas ganas muy fuertes de dibujar.
Y no sabes que dibujo es, porque esta vez no lo sientes dentro de ti.
Está por ahí, en un deseo difuso.
Así que busco eso que llamamos inspiración.
Y miro casi al aire, como si el dibujo se estuviera creando a si mismo allí, en una atmósfera de misterio de auras.
No tengo la energía suficiente (o eso creo) para dejar que ese ente dibujado en el aire me traspase y se deje ver en algún soporte de los que están aquí, en la mesa de mi estudio.
Así que lo escribo, tecleo, lo traduzco a las palabras simples y lo dejo en el canal de mis brazos cansados, esperando el permiso de las manos.
Corullón, 16 de abril de 2025.