“¡Qué pequeña eres, brizna de hierba! Sí, pero tengo toda la tierra a mis pies.”
Rabindranath Tagore
El narrador del Aleph de Borges encuentra en el sótano de una casa un punto luminoso que permite visualizar infinitos lugares y tiempos… un punto que contiene el universo. En la obra de Reme Remedios lo mínimo explica el cosmos. Como si cada tesela de su mosaico narrara la historia completa de la vida.
Dibujos, pinturas, collages, tejidos, objetos, performances e instalaciones a menudo se constituyen a partir de fragmentos o se multiplican en copiosas series que no dejan de mutar. Esta diseminación y expansión de las piezas no es casual; es consecuencia de una manera de crear que privilegia el aprendizaje y la memoria de los materiales, en su vibración con lo vivo.
Un sencillo gesto puede albergar la esencia del Todo. En “Trenzo la hierba” (2021), la acción que realizó durante la pandemia, en el acto de anudar y juntar, con sus manos, tallos de hierbas y plantas, desbloqueaba parte de un dolor colectivo inexpresable. La prohibición de tocarnos, la soledad y la incertidumbre, se aliviaban cuando los dedos de Reme trenzaban las briznas de naturaleza viva… susurrándonos que permaneciendo juntos, trenzados, existía esperanza. “Me uno al duelo colectivo / Trenzo la hierba”, escribía la artista en uno de los versos de la acción.
“Dentro y fuera”
El diálogo con la naturaleza, la recuperación de la memoria femenina ancestral, la búsqueda de espiritualidad y la lucha pacífica por la justicia social, serían los ejes temáticos de la cosmología que Reme Remedios ha desplegado a fuego lento a lo largo de los años.
Toda su obra se debate entre la visión interior y la exterior; entre la pulsión por ofrecer una mirada orgánica y honesta hacia el entorno natural que habita, y el anhelo por compartir experiencias interiores, pobladas por mitologías, sueños e intuiciones.
Y el medio para ensamblar este original proceder “dentro y fuera” es el uso amoroso que hace de las materias y de la técnica precisa.
Para la artista, los materiales hablan y guardan memoria. Más allá de formas, texturas y colores, estas sustancias portan información vivencial, de ahí que utilice frecuentemente prendas recicladas.
Ropas, colchas, tejidos y bordados conviven sin fricción con semillas y plantas. De la misma manera, las lecturas filosóficas y los referentes poéticos conversan en sus proyectos con el acervo popular y las tradiciones orales. Su talento para el dibujo y el conocimiento de las disciplinas académicas de las Bellas Artes armonizan tradición e intuición. Sus trazos son capaces de canalizar visiones e ideas inconscientes sin renunciar a una ejecución con oficio.
Por otra parte, su obra no se entiende sin la colaboración con otras personas. El trabajo relacional con las comunidades desprende sinceridad. Fundadora del espacio “Dosmilvacas” de Ponferrada; desde este lugar seguro, ha impulsado numerosos proyectos artísticos, que conectan arte y desarrollo personal. En este magnético lugar, junto al psicólogo y terapeuta de sonido Alberto Bidarra ha desplegado una conversación abierta entre el arte contemporáneo y la indagación terapéutica.
“Mano verde” y ecofeminismo
Observo trajinar las manos de la artista cuando estas pintan, bordan o componen mudras, cuando trenzan la hierba o consuelan a una compañera dentro de la cabaña roja. ¿Tendrá Reme Remedios “mano verde” ?,que decían nuestras abuelas. Así lo creo. Posee facilidad para hacer crecer el mundo vegetal y por extensión…cualquier ser sintiente. La “mano verde” es quizá la manera popular de designar el concepto de “viriditas” (del latín verdor y verdad) acuñado por Hildegard von Bingen, la brillante naturalista y mística medieval, que con este término nombraba la fuerza divina de la naturaleza.
“Después enterró los pies
y se hizo raíz con ella, con la berza.
Pronto le subió la savia
a las tetas
a los codos
a los lóbulos
a los dedos
y dio de mamar a los cuerpos asustados.”
Reme Remedios, junio de 2020.
Como es sabido, un valioso grupo de mujeres de todo el mundo lleva décadas inmersas en una militancia activa para desenmascarar la injusticia que el capitalismo avanzado ha desplegado sin freno, contaminando los recursos básicos de la Tierra y destruyendo las fuentes naturales, emocionales y simbólicas. Las mujeres (también en el arte), están protagonizando estos movimientos socioambientales, activando un ecofeminismo espiritualista que reivindica la relación perdida con la tierra.
Ecologismo, feminismo, espiritualidad y ruralidad, se dan la mano en la práctica artística de Reme Remedios, impregnada de sororidad y de compasión hacia todo lo vivo. En la serie” Las guardianas de las semillas”, de un modo poético, alude a ese movimiento mundial del campesinado que conserva e intercambia semillas con el objetivo de preservar la soberanía alimentaria.
Simbólicamente, la acuarela (el agua de las emociones), se junta con el óleo (la tierra), y gritan juntos poemas tan emotivos como éste:
“Una mujer vio una berza
y se tapó con ella
le fue cogiendo la piel
un olor a verde
y un noble color”.
Reivindicar la ruralidad
“En los dibujos, las pinturas y los bordados reconstruyo esos lugares en los que soy siempre Romiña, y la acción creadora, el arte, me salva.», afirmó la artista en una ocasión, aludiendo a cómo los recuerdos vividos en su aldea natal le siguen inyectando fuerza para trabajar, y le evocan la inocencia perdida de la infancia.
Su Romiña, su aldea gallega, es el paraíso de la invención limpia y auténtica, es la cascada de percepciones sensoriales de la niñez: «La línea que dibujo es la vibración del sonido: la fuente, el reguero, la voz de las abuelas, abejas, mugidos, el ruidillo del calor en la pizarra” … una defensa del territorio y de la vida rural, que va más allá de pregonar la fusión con la naturaleza. Porque si bien ecologismo, feminismo y de colonialidad están muy presentes en la agenda del arte contemporáneo actual, pocas artistas se enorgullecen de la vida rural y de su singularidad, en comparación con la vida urbana. La ciudad sigue siendo el escenario, donde se concibe y consume el arte contemporáneo. Cuando Reme evoca el campo, no presenta árboles, ríos y bosques idealizados, alude a los campos de labranza y a huertas cultivadas, mientras elogia a las mujeres que conservan sus tradiciones.
Deberíamos recordar el valor de la vida rural en el proceso de creación de muchas mujeres artistas, que solo en pueblos y aldeas encontraron la libertad para efectuar sus obras. Pienso ahora en Gabriela Mistral, la poeta chilena que creció en el valle de Elqui, rodeada de viñedos y que en sus poemas expresó su admiración por la sabiduría de la gente del campo. Pienso en Emily Dickinson, que cuidaba el jardín de su casa de Massachusetts y reflejó en sus versos la observación atenta de las estaciones. Pienso en Rosalía de Castro, que se inspiró en el paisaje de su tierra y denunció la situación de pobreza de las campesinas gallegas. Pienso en María Mariño, la poeta que vivió en una aldea de A Coruña, dedicada a la agricultura y la ganadería, y que en sus versos reflejó su rebeldía contra el patriarcado. Son innumerables… y Reme Remedios amplía esa tradición de creadoras-rurales que concibieron arte en conexión con la tierra labrada. Ante la crisis medioambiental en la que nos encontramos, visibilizar las formas de ser artista de las mujeres rurales me parece crucial.
El activismo del collage
Escuché decir a las activistas ambientalistas, entre ellas a la filósofa india ecofeminista Vandana Shiva, que en la naturaleza no hay desperdicios; que el desperdicio es una invención humana. Qué gran sabiduría. Reme Remedios parece haber intuido esta premisa.
Desde la infancia, recolecta los pedacitos de cristal de colores que encuentra en sus paseos por los caminos de la aldea, considerándolos destellos de la magia que nunca le abandona.
Me gustaría detenerme en lo que significa escoger el resto, el fragmento. La técnica del collage implica construir a partir de lo existente algo distinto, incorporando las contradicciones que aportan lo fragmentario, lo dinámico y lo cambiante. También reivindica el valor de lo cotidiano, de lo no elitista ni especializado, abrazando lo marginal para construir algo íntimo y sagrado. “La falda verde” (2013) sería un ejemplo perfecto de sus procesos de collage textil, pues esta prenda se ha transformado en diversas ocasiones atesorando las vivencias que la artista ha experimentado durante años.
Cada uno de los “relicarios” de Reme Remedios encierra una pequeña escena dibujada con tela, lana y papel, a la que se unen labores-trance de costura o bordado. En la instalación D.E.P. utilizó el collage como “pequeño cementerio simbólico”, reuniendo dibujos, acuarelas y materiales desechados. Una segunda parte de este proyecto fue participativa. Tras hacer la siguiente petición en redes sociales: ¿Qué aspectos, personas, sueños, emociones, cosas, seres… habéis enterrado?, transformó en imágenes las confesiones que iba recibiendo del público. En palabras de la artista: “La comunicación con otras personas, al tiempo que conservaba la intimidad en mi estudio, trasformó mi energía. Me facilitó salir de un bloqueo tedioso, y convertir la experiencia creativa en un vivificante acontecimiento compartido.
A veces, los propios espacios se valoran metafóricamente como un inmenso collage. En “Proyecto rotura” (2018), la serie de intervenciones artísticas realizadas en el Palacio Don Gutierre (León), el concepto de herida y fragmentación parte de las grietas de los cristales del propio edificio. La instalación se concibe con diversos elementos: cristales rotos, madera, hojas de nogal, hilo, cuerda y reproducciones de su obra “Canción enterrar a los muertos” (2009). En “Cripta Relicario” se da un paso más. La instalación-collage puede ser habitada. Los visitantes que acceden a la pieza se convierten en una reliquia viviente.
Mujeres en círculo: arte comprometido en colectivo
El proceder creativo de Reme Remedios no puede entenderse sin conectar sus obras con el activismo ecofeminista. Interesada en la reconstrucción de los círculos ancestrales de mujeres que conservaban conocimientos alternativos, todo su trabajo da soporte emocional a la hermandad de mujeres.
En el proyecto “Mujeres en círculo”, que va tomando distintas formas, desde que se inicia en 2014, reúne grupos de mujeres para compartir experiencias en torno a la identidad femenina. La “Cabaña Roja” se convierte en un espacio seguro, idóneo para las confesiones y la escucha mutua. La tela roja “simboliza el útero materno, el lugar de origen y de regreso, el espacio sagrado y protector”- afirma la artista. En el contexto del círculo se realizan un sinfín de acciones contra la violencia machista y otras causas.
Querría destacar: “Laurel”, pieza en la que tras leer juntas el mitogriego de Dafne y Apolo (en el que el padre de Dafne la convierte en Laurel para que Apolo no abusase de ella) el circulo de mujeres escribe con Laurel la palabra “No es NO” y realiza un ritual transformador en las calles.
Compartir la senda espiritual
El interés por el camino espiritual impregna las búsquedas de Reme Remedios. Existe, por su parte, un trabajo meditativo continuado y de gestión de las emociones, tratando de contrarrestar el contexto de competitividad, dominante en la sociedad occidental, y dentro del cual, el sistema del arte es un eslabón más.
Amorosamente, la artista nos recomienda otra manera de relacionarnos con el entorno natural y con la comunidad, más ligada a la tierra, a los afectos y al torrente heredado de energía ancestral. Esta empatía, ligada a las prácticas espirituales, puede expresarse de forma abierta y directa: por ejemplo, en obras como “La gran meditadora” (2018) o “La sacerdotisa ecuánime” (2009). En otras ocasiones, es el propio proceso de la obra el que conlleva unritual de purificación, eligiendo estrategias de ejecución que nos maravillan por su complejidad emocional, mantenida a lo largo del
tiempo. Es el caso de la transformación de los dibujos de “La Carpeta negra” (2006) en “La Carpeta verde” (2008). La Carpeta
negra la formaban un conjunto de dibujos catárticos realizados en 2006, elaborados bajo los principios del minimalismo de medios más absoluto, a partir de materiales básicos como el grafito, las ceras de colores y el acrílico. Dos años después, Reme, escoge algunos ejemplares de ese grupo de dibujos, que atesoraban sus procesos terapéuticos más personales y los reutiliza. En ocasiones, pintando sobre el dibujo original; otras veces, fotocopiándolo y
recortando partes. “Uso un soporte que ya no está vacío. Que parte
de lo anterior, lo recupera, lo renueva y lo transforma. Para ello, duplico el dibujo, lo recorto y, a modo de collage, lo continúo.
Imágenes idénticas cambian de significado al ser variado el escenario en el que éstas habitan”. Y añadiendo aún más capas,
crea también cuadros sonoros, en colaboración con el músico y performer Nilo Gallego, que recogió a tiempo real los sonidos del trazo del lápiz, la cera o el pincel, pudiendo ser escuchada esta banda sonora con auriculares situados en la obra.
Sobre la impermanencia y la resurrección
Las metáforas en torno al ciclo vital del gusano de seda, símbolo de la mutación cíclica y la resurrección, han abundado en la literatura y en las artes visuales, pero existen pocas aproximaciones tan completas como la realizada por Reme Remedios, que ha erigido a estos organismos y a los visitantes de la instalación en hacedores
de la pieza junto a ella.
La exposición “Seda (Mística Exactitud)” (2022) en la Galería de Arte Ármaga, celebrada con motivo de la entrega del XX Premio Leteo a Alessandro Baricco, fue el origen de esta experiencia, inspirada en la lectura de la célebre novela del escritor. En esta muestra, la artista ya trabajó con los procesos vitales de los gusanos, creando formas de madera, telas bordadas, vídeos, fotografía y objetos de cristal para expresar el universo de los gusanos hasta su mutación final en mariposas. En El muelle de carbones del Museo de la Energía de Ponferrada, la exposición “Seda. Ciencia y arte en movimiento”, ha llevado el proyecto más lejos, generando “esculturas nido” idóneas para la cría, que progresivamente van adaptándose al ciclo de estos insectos. El proyecto funciona como metáfora del proceso creativo, siempre abierto a búsquedas e incluso a pérdidas, pues artistas y caminantes espirituales, en más de una ocasión, deben dejar morir una parte de sí, para sacar un aprendizaje a la luz.
Matarse por dentro, para dar seda al mundo, para compartir un nuevo aprendizaje.
Si bien nos hemos preocupado de desgranar en las fichas de esta publicación los detalles de cada una de sus obras, no me gustaría que se olvidara que todo el trabajo de Reme Remedios debe leerse en su conjunto, transcendiendo la linealidad y la cronología tradicional.
Empezábamos este texto con el Aleph de Borges y la poesía de
Tagore: “Qué pequeña eres brizna de hierba. Sí, pero tengo toda la
Tierra a mis pies”. Intuyo que la motivación de Reme Remedios es
la búsqueda de ese pequeño punto luminoso desde el que ampliar
nuestras capacidades perceptivas y espirituales.
Susana Blas Brunel
En Madrid, el 7 de agosto de 2023, en el barrio de Lavapiés.
Agradecimiento:
Querría agradecer a Reme Remedios su paciencia, durante la escritura de este libro. El proceso se alargó por mi dificultad para escribir en un momento personal en el que la vida me pedía detenerme. Le solicité tiempo “cuando ya no lo teníamos” y ella me lo otorgó sin dudarlo, acompañado de amor.
Mi querida Susi, agradecida yo por tanta luz en este proceso.
Cuando me dijiste que este proceso me transformaría estabas en lo cierto, me has regalado claridad y mucha generosidad. y todas las semillas que germinarán, estoy segura.