TEXTOS

El proceso creativo como tránsito vital. Luis García Martínez

El proceso creativo como tránsito vital. Luis García Martínez

Luis García Martínez, director del Departamento de Artes y Exposiciones del ILC.

Texto para la exposición individual “Dejar Aparecer” en La Sala Provincias, León.

Reme Remedios nace en 1972 en el barrio de  Romiña de la parroquia de Casaio, integrada en el municipio de Carballeda de Valdeorras (Orense) muy próximo a la Cabrera leonesa. Desde el siglo XV, Casaio, junto con la parroquia vecina de Lardeira, formó parte de la jurisdicción de la Cabrera, ejercida por el marquesado de Villafranca, con una casa noble en Villafranca del Bierzo. Después de la división territorial de España en 1833, la parroquia pasó a formar parte del municipio de Carballeda de Valdeorras y de la provincia de Orense. Zona mágica de montañas con el impresionante bosque Teixadal, integrado por milenarios tejos, avellanos, acebos y robles, situado en el macizo de la Peña Trevinca; territorio de sincretismo de culturas y tradiciones ancestrales que influyen y dejan una impronta vivencial muy peculiar en Reme Remedios. Una zona donde la naturaleza se muestra plena y al mismo tiempo dura, con una rica y densa memoria histórica, cultural, familiar y muy en especial la vivida por sus mujeres que contra viento y marea tuvieron que luchar y salir hacia adelante ante la ausencia de sus compañeros e hijos, exiliados, huidos o ajusticiados. Las mujeres de la familia, su espacio vital y natural, suponen constituyentes esenciales en la figura de Reme Remedios, que se convierten en elementos matriciales, germinadores y fundamentales de su personalidad, sensibilidad y creación plástica; aspectos que afloran con sutileza en sus propuestas creativas, hasta tal punto, que en algunas ocasiones se reconoce o identifica a sí misma con la aldea de Romiña, en una simbiosis plena. Curiosamente en la actualidad Reme, desde hace algunos años, reside en la localidad de Corullón, un bellísimo lugar situado en el Bierzo y próximo a Romiña. Inmersa y sumergida en un ambiente de pleno diálogo, fusión y amor con la naturaleza, que se hace presente con intensidad y fuerza, mostrando con exuberante y pletórica belleza las múltiples transformaciones estacionales que nos hacen presente el valor y significación del instante, del momento, del vivir y transitar en el tiempo. En su casa estudio de Corullón se percibe una atmósfera y aura singular y al mismo tiempo creativa, que te zambulle inmediata e inconsciente en el sentir vital, mágico e incluso mitológico de la naturaleza, que se expresa por medio de una explosión de luz, colores, olores, energía y vitalidad. Múltiples apuntes, papeles, cuadros abocetados, lápices, pinceles, acuarelas y óleos se distribuyen por sillas, mesas y paredes de la sala-taller-comedor, invadida por una luz lechosa que lo diluye todo y un olor penetrante a naturaleza con aromas de aceites oleaginosas muy característico del ambiente del estudio de una artista en plena ebullición.

Reme Remedios es autodidacta y se define como artista visual, terapeuta y activista cultural. Gestiona y dirige desde 2006 en Ponferrada (León) el espacio DOSMILVACAS, un lugar de encuentro dinámico, abierto y creativo donde se realizan conciertos, charlas, talleres didácticos, exposiciones y acciones colaborativas terapéuticas que permiten crear plataformas de acción social reivindicativas, como el proyecto “mujeres en círculo”. Un modelo pionero basado en círculos de mujeres para crear obras en común; con esta propuesta artística Reme puede generar diálogos y tensiones de acción creativa, expandirse y diluirse desde el espacio individual hacia el colectivo, investigando la creación con otras personas como lugar de descubrimiento y autoconciencia. Sus conocimientos artísticos y formación en las técnicas de Gestalt así como las diversas técnicas plásticas que aplica en los proyectos que realiza, son utilizados como herramientas para fomentar desde el arte, el desarrollo del potencial vivencial y humano, teniendo como guía pedagógica el enfoque de la escuela humanista y como motivación creativa la unión activa y expansiva entre arte y vida.

Su obra se viene presentando públicamente desde 1991 y cuenta con una amplia trayectoria expositiva de la que destacaremos dos: Alén dos Xéneros, MARCO Museo de Arte contemporáneo, Vigo en 2017 o Sweet Dreams o Sueños y Acciones, Museo Carmen Thyssen, Málaga en 2018.

Su aportación creativa en el ámbito de la plástica es de una gran variedad y complejidad, es el resultado de un tránsito vivencial y experimental que va desde lo individual a lo colectivo, de íntimo y privado a lo social, alcanzando en ocasiones el espacio político con sentido reivindicativo, como miembro social integrante de la democracia participativa. Sus creaciones se expanden y  conforman por múltiples territorios que van desde la edición gráfica pasando por libros de artista, ilustración, dibujos, pinturas, trabajos con técnica mixta que incorporan collages y tejidos cosidos o hilvanados, tratamientos con bordados de ropa íntima, diseño y ropa tratada para performance, esculturas de origen textil tratadas, articulaciones de objetos y construcciones volumétricas, tratamiento e intervención del espacio generando videoinstalaciones o instalaciones de diversa índole tanto en espacios abiertos y naturales como en espacios arquitectónicos y expositivos, performances o manifestaciones públicas reivindicativas creativas hasta proyectos expositivos de diálogo e interacción con poetas y escritores. El mundo artístico de Reme Remedios es un sugerente, maravilloso y genuino territorio de gran complejidad que nos muestra un espacio lleno de referencias humanas, mitológicas y simbólicas desde un enfoque plenamente individual y vivencial, que en algunas ocasiones se articulan con lo colectivo convirtiéndose en reivindicativo desde la vertiente feminista en el ámbito político por medio del proyecto “mujeres en círculo”. La calidad, singularidad y especificidad de su obra ha sido refrendada por diferentes críticos y creadores entre los que destaca el pintor Antonio López, aunque sus trabajos y trayectorias se encuentran muy distantes conceptual y formalmente.

La muestra Dejar Aparecer, presentada en julio de 2021 en la emblemática sala Provincia del Instituto Leonés de Cultura (Diputación de León), es una amplia y compleja propuesta creativa de intensa carga vivencial, poética y emocional que se muestra estructurada sobre pilares firmes de conciencia moral y filosófica, y que plantea un recorrido muy esquemático pero estructural y secuencial por la trayectoria de Reme Remedios, abarcando desde 2006 hasta 2021 y que se sumerge desde lo privado e íntimo a lo colectivo y público, mostrando algunas de las claves esenciales de su trayectoria.

El universo de Reme Remedios además de estar salpicado de referencias filosóficas, es un sutil entramado surcado por la propia experiencia y cierto halo espiritual que no se puede ver o tocar. La vida, la muerte, la filosofía, el entorno, la naturaleza y la sociedad son los ingredientes de ese laberinto en el que también confluyen la realidad, la tradición, la mitología y lo mágico. Un mundo complejo en el que se entremezcla lo consciente y lo inconsciente, lo real y lo irreal, donde la vida y la muerte se entrelazan y dialogan convirtiéndose en temas centrales. Así nos comenta Reme sobre su proceso para el proyecto Relicairios del Acto Creador: “Me vacío para que el acto creador pueda encarnar mi cuerpo y dejar su huella matérica a través de mi gesto, que es el suyo, en hallazgos de esta experiencia mística que me regala el encuentro íntimo con la esencia creadora”.

La artista nos indica en referencia al biólogo chileno Humberto Maturana, cuando aseguraba que: “amar es dejar aparecer”, la obra es: “lo que es, porque dejamos que sea así”. “Qué bonito es que el momento sea lo que sea. Lo trabajo mucho como forma activa de estar en el mundo”. Es la terapia de la Gestalt que impregna tanto su vida como su trabajo.

Reme Remedios es terapeuta y todo su proceso creativo está muy impregnado por las técnicas de esta corriente psicológica que defiende la percepción como el proceso básico de la actividad mental del ser humano. “Es una terapia humanista en la que se ve a la persona como un todo. Una práctica en la que te retiras para que aparezca lo necesario y se materialice. Y lo que emerge es la figura, a partir del fondo, para poder ser vista tal y como debe ser en ese momento”. A partir de ahí realiza un planteamiento conceptual, luego dibuja, crea, trabaja y en ocasiones realiza recorridos de vivencias, tanto conceptuales como sensitivas. Y aquí lo mágico también tiene mucho que ver. Los rituales profanos, el contacto con la naturaleza donde ocurren sucesos extraordinarios que le han marcado. “Todo lo que hacemos fuera nos puede transformar”, asegura en alusión al polifacético artista chileno Alejandro Jodoroswky.

Reme Remedios, en el sentido reivindicativo feminista, tendría cierta vinculación en el ámbito local con las artistas pioneras leonesas de la postguerra, como Herminia de Lucas 1934-2015 (licenciada en Bellas Artes, catedrática de instituto, pintora y grabadora), Petra Hernández 1926-2014 (licenciada en Bellas Artes, catedrática de instituto y directora de la Normal de León, pintora) o Castorina 1928-2019 (realizó estudios en Bellas Artes y Escuela de Artes y Oficios en Madrid, profesora de instituto en Astorga, escultora y pintora). Creadoras de fuerte personalidad, luchadoras incansables, que tuvieron que abrirse camino y bregar por su independencia femenina, humana y creativa en un ambiente tóxico y retrógrado en el que el sistema político, social y machista de la dictadura franquista, despreciaba, anulaba, aislaba y no permitía el desarrollo integral de la mujer en libertad. Por otro lado, el sentido terapéutico y curativo (que ya viene implícito etimológicamente en su nombre) y que se puede otorgar al proceso creativo como consecuencia de la articulación o fusión entre vida y formulación artística, mantendría cierta relación, incluso desde el enfoque formal, con la obra de la icónica y singular creadora Frida Kahlo. El paralelismo, que no es descabellado, se hace evidente e inapelable, cuando realizamos una comparación entre la pintura Venado Herido de 1946, un autorretrato trágico y dramático de Frida Kahlo y Mujer Cierva de 2008 de Reme Remedios. En realidad, una pintura que es un autorretrato de Reme, puesto que ella se identifica plenamente con la figura representada, aunque no exista parecido físico con el aspecto de Reme, al incorporar la artista su ADN a la pieza por medio la impregnación del papel de la pintura con sus fluidos corporales. También mantendría esta relación desde un ámbito general, no tan concreta, con el mundo misterioso, mágico y simbólico de Louise Bourgeois o con la denuncia íntima de la fotógrafa leonesa Miriam Vega, teniendo en cuenta que en estos dos casos sus cuerpos lesionados, física, moral y psicológicamente se convierten en el tema central de sus propuestas creativas, permitiendo un cierto proceso curativo, liberador, terapéutico y reinsertivo. También ocurre y se refleja este efecto terapéutico en la obra de artistas jóvenes actuales como Bárbara G. F. Muriel, cuando su enfermedad se convierte en tema central de su obra en Mujer Enferma, Mujer eterna, Santa Anatomía I de 2020, utilizando un material de memoria, la sábana del hospital donde estuvo ingresada, para realizar un autorretrato. Tolkyn Sakbayeva utiliza su propio cuerpo, herido por una enfermedad intensamente invasiva y degenerativa, para producir la impactante videocreación Teen Park en 2019; permitiéndole su trabajo creativo una liberación mental y espiritual, así como una integración participativa en la sociedad. Jenni-Juulia Wallinheimo-Heimonen, creadora plástica con una minusvalía física, incorpora desde una perspectiva lúdica, simbólica y de integración, herramientas básicas de reinserción y desarrollo personal en sus obras, caso de Welcome to the global tour of desability rights, de 2015. Desde este mismo punto de vista de fusión entre arte y vida, pero no tanto desde el cuerpo mutilado o herido, tendría una cierta vinculación con la creadora Virginia Calvo en algunas de sus propuestas, como Coser la Vida, coincidiendo al mismo tiempo en el sentido reivindicativo del feminismo más activo y político a partir del trabajo de coser y el mundo textil; cuestión la del feminismo que también la vincula con algunas propuestas de otras destacadas y singulares creadoras como la diseñadora gráfica Teresa Sdralevich o las creadoras leonesas: Esther Santas, Julia González Liébana, Divina Quinina, Carmen Coque, Isabel Alonso, Julia D. Velázquez o Alexandra Santocildes en relación a lucha contra la violencia de género.

La carpeta negra es un trabajo que corresponde al año 2006, conjunto amplio de materiales básicos y primarios, de los cuales se han seleccionado 55 piezas. Obras formalizadas con materiales muy austeros y pobres, papel blanco de diferentes formatos tratados por medio de lapiceros, ceras, crayón, acuarelas, guaches o intervenidos por collages, que en algunas ocasiones incorporan breves textos o grafismos. Elaboraciones que en sí mismas se podrían considerar como apuntes, anotaciones, estudios previos, pruebas de color y composición, que formalizan un cierto recorrido anual de orden incierto. Creaciones que surgen desde el ámbito gestual y primitivo, vinculado a una abstracción simbólica, hasta el territorio descriptivo de la figuración esquemática o lineal con cierto sentido narrativo y referida a la mitología simbólica personal de Reme. Un grupo abierto y disperso de propuestas creativas que se podría considerar como material experimental, base, matricial, humus fértil de aplicación posterior en otros ámbitos territoriales de la expresión plástica. Aquí Reme se muestra plenamente íntima, subjetiva, libre, partiendo de la acción directa sobre el plano por medio de un sistema de trabajo casi incontrolado e irracional, con ciertas evocaciones surrealistas, producido por una corriente interior que se exterioriza con gran inmediatez y energía. Estos trabajos se muestran por primera vez y precisamente en el espacio introductorio de la sala Provincia, reflejando que son de alguna forma materiales esenciales pero previos, de lo que veremos posteriormente mucho más elaborado. La presentación de los materiales se hace en una composición en puzle abierto, distribuido en las dos grandes paredes laterales de la sala, a modo de vademécum de códigos; ahí están presentes, la línea, elemento esencial de creación, el punto, la cabaña, el perro, el caballo, la cruz, la serpiente con su doble simbología del pecado original pero también como el eterno ciclo vital, la naturaleza, el sexo, el monstruo, rituales cristianos, la mujer como origen de vida, la pareja, la muerte y el ahorcado, la casa y los seres híbridos; todo un amplio, diverso, rico y polisémico vocabulario iconográfico formal y conceptual de gran simplicidad pero con una intensa fuerza plástica y visual. La ordenación de las obras permite una visión general de conjunto, aspecto muy interesante puesto que toma sentido pleno en sí mismo, pero al mismo tiempo facilita una observación directa e individualizada a cada obra, que nos aproxima al sentir originario e íntimo del momento de creación de la artista.

En la muestra se ponen en diálogo e intersección este material con el políptico de cuatro unidades Gestación de 2008-2012, término que significa según el diccionario de la Real Academia: “Dicho de una hembra: Llevar y sustentar en su seno el embrión o feto hasta el momento del parto”, pero también: “Preparar o desarrollar algo, especialmente un sentimiento, una idea o una tendencia individual o colectiva”, haciendo referencia al acto de crear o al origen de algo. Tomando este punto de partida, el término de gestación también podría hacer referencia al origen del mundo.  Curiosamente se podría hacer un cierto paralelismo con el modelo arquetípico de la imagen compositiva de la pareja de Adán y Eva en el paraíso, solo qué aquí, aparece transformada en dos figuras femeninas, desnudas, enfrentadas en los laterales del políptico y convirtiéndose en la estructura esencial de la composición. Unas figuras que dan protagonismo a la mujer, como origen de la creación, potenciado el tema por la simbología celta de los cuernos que representaría la energía femenina, la fertilidad y proliferación de la vida, pero también se podría interpretar a partir de la simbología cristiana como el enfrentamiento entre el bien y el mal, representado este por medio del diablo, elementos dispares pero claves de la creación; esta dualidad y complejidad simbólica que surge en muchas de las obras de Reme Remedios es consecuencia de su sincretismo cultural. Una composición que presenta una ordenación de elementos de tipo globular cerrada en referencia a lo orgánico y vital, sobre un fondo blanco reiterando la pureza y potenciando el sentido, aéreo, atmosférico, mágico e ingrávido de la escena, que parece flota en el espacio como suspendida, reforzando ese misterio indescifrable que supone la vida y la creación. La incorporación de unas superficies, a modo de collage, de plásticos transparente sobre los paneles, intensifica ese efecto referencial al espacio uterino amniótico, liquido, potenciando el tratamiento vaporoso, misterioso, indefinido e inaccesible del proceso de creación vinculado a lo elevado y espiritual. También se incorpora el concepto de tiempo por medio de la separación de las cuatro unidades del mural, al necesitar el espectador recomponer psicológicamente la escena una vez visualizada, puesto que sus elementos descriptivos encajan perfectamente entre sí, reforzando la idea de un proceso de tránsito, meditación y evolución, en el acto de la creación. La escena se desenvuelve en un ámbito irreal, de ensoñación, se podría decir que mágico y con una cierta carga surrealista, donde surgen rupturas y distorsiones de escalas, proporciones, perspectivas y descripciones. El dibujo se apropia de la pieza tomando un protagonismo esencial, al igual que ocurre en una parte muy significativa en la obra de Reme. El color le acompaña desde una perspectiva más formal que simbólica, sirviendo como hitos de atracción, referencia y atención en la composición, para que el observador realice un recorrido muy calculado, desde las figuras laterales y protagonistas al espacio central, para sumergirse en el ámbito interior de la pieza e ir descubriendo y descodificando un mundo fascinante, rico, sugerente, pleno de vida y energía, con naturaleza, plantas, personajes y figuras hibridas que pueblan la escena central en una especie de paisaje inspirado en el mundo del Bosco, pero sin casi color. Esta pieza se complementa o en realidad se transforma en otra realidad diferente a la inicialmente planteada por la artista, tomando nueva vida por medio de la interacción con una amplia instalación espacial. Instalación integrada por un amplio un conjunto de figuras femeninas traslucidas distribuidas aleatoriamente en diversas ubicaciones y colgadas del techo, ocupando gran parte de la sala e interfiriendo visualmente con Gestación y también con la Carpeta Negra. Las figuras femeninas tienen casi el mismo esquema de representación de las figuras principales del panel de Gestación, una mujer desnuda de perfil, que pueden mirar a derecha o izquierda, aunque también se incorporan algunas imagenes frontales. El material básico utilizado para esta intervención es el plástico transparente, reciclado de los ejercicios de talleres didácticos que realiza Reme con niños, incorporando así la acción residual de otros protagonistas, en este caso anónimos, incorporando en su planteamiento de trabajo un cierto apropiacionismo creativo y plástico. Las figuras de plástico transparente y traslúcido silueteadas y dibujadas en negro representan cabezas y figuras femeninas que aparecen en ocasiones pintadas de color blanquecino representando la pureza espiritual de la figura femenina. También incorporan en otros casos, por medio del sistema de collage, diferentes elementos residuales de materiales de producción manual e industrial o de desecho de la sociedad actual: redecillas, papeles, telas, bordados, plantillas, que aportan un color y textura a estas obras traslúcidas. Figuras que surgen en el espacio flotando y fusionándose entre sí y con otras obras que las circundan como si de espíritus fantasmales se tratase. Aquí aparece la referencia al concepto de reutilización de materiales pobres o de desecho, que proviene del collage picassiano cuando utilizaba el hule y los periódicos, fenómeno que se intensifica, con otro sentido, en el mundo dadaísta, caso de Kurt Schwitters con sus maderas, chapas, hierros y alambres; también se desarrollará más con el arte povera con Pistoletto y sus telas o Wolf Vostell y sus décollages entre otros muchos creadores. En esta cuestión de reutilización de materiales pobre o inútiles, quizás Reme se sienta mucho más próxima con el sentido de reciclaje ecológico actual, aunque con menor intensidad, con el creador leonés y activista radical medioambiental Sebastián Román o el poeta plástico primitivista, que recontextualiza cualquier material existen para crear su obra, Luis Vinagre. Estas piezas de gran tamaño que iban colgadas en diferentes zonas de la sala delante del mural Gestación y entre los muros donde se ubicaba la Carpeta Negra, generando una interferencia e interrelación de obras según el lugar desde el que observara el espectador, planteando una modificación formal y conceptual de la obra Génesis por medio de la superposición de imágenes y transparencias. Aquí en este momento el tránsito o recorrido secuencial, vivencial y emocional del espectador por la sala, se convierte en una acción creativa en sí misma, un descubrimiento de sensaciones, un dejarse aparecer, como indica la artista. El propio espectador genera diferentes composiciones, visiones y cambios en la obra, no existiendo la posibilidad de una experiencia idéntica a otra desde la perspectiva del espectador. Se incorpora así, en cierto sentido, el espectador participativo, activo y creativo, la obra es creada por el espectador, abriendo un amplio abanico de posibilidades por medio de un sistema de experiencia ambiental. El diálogo e interrelación entre los componentes de la carpeta negra en las paredes, el mural Gestación y las siluetas transparentes genera una experiencia envolvente de nueva realidad en el ámbito de la experimentación artística de Reme Remedios, que va de lo íntimo y privado a lo ambiental y público, pasando por lo participativo experimental y transformador.

En el segundo espacio de la sala, se distribuyeron varias obras, la mayoría de la pared, con un cierto enfoque más clásico en relación a la experimentación comentada anteriormente. La primera es una pintura de cera sobre papel de pequeño formato Mujer Cierva de 2008, en realidad es un evocador y sugerente autorretrato, puesto que la identificación específica de cada ser humano viene dada por la aportación de su ADN, cuestión que hace la autora cuando incorporar sus fluidos corporales directamente al papel como un material orgánico y plástico más, generando un proceso de identificación. El autorretrato es un espacio de reflexión y autoconciencia, de conocimiento interior, que es muy generalizado entre los artistas, baste citar las magníficas reflexiones de tipo plástico psicológico de Francisco de Goya, de Rembrandt Harmenszoon van Rijn o de Lucien Freud. Aquí podríamos plantear un cierto paralelismo conceptual, no formal, ni técnico, ni estético con el fotógrafo Joan Fontcuberta cuando en su serie Hemogramas de 1998, nos sugiere la imagen de grupos de gotas de sangre como posibles retratos individuales de amigos y desconocidos. La sangre es un portador esencial del ADN y codifica las características específicas de identidad del individuo, puesto que la apariencia y el aspecto formal de la cara y el cuerpo de la persona se transforman constantemente, siendo imposible su identificación cuando el tiempo ha trascurrido o se han producido lesiones o malformaciones corporales. También, como indicamos antes, mantendría una cierta relación iconográfica al identificarse en la forma de retratarse como una cierva con Frida Kahlo, aunque con algunas diferencias. Pieza esquemática, sencilla, donde la línea y el dibujo vuelve a ser protagonista esencial y define sutilmente el perfil femenino, que surge neutro, pero con fuerza, seguridad, personalidad e intensidad desde un fondo verde permanente y vibrante que refuerza la idea simbólica de vitalidad y energía creativa femenina, potenciada esta por los cuernos como símbolo de fuerza, poder, dignidad y también de fertilidad. Una obra enigmática, en la que reitera el modelo de figura utilizada en Gestación, como si de un modelo arquetipo se tratase, un cuerpo femenino bello y joven de perfil, cabeza ovoide rapada rememorando en cierto sentido a las cabezas egipcias y en concreto la de la reina Nefertiti, con pecho terso y desafiante de fertilidad segura, con una mirada inquisitiva que detecta y cuestiona nuestra presencia como espectador, provocando la participación visual del público.

La pieza D.E.P. de 2019, Una obra, que al mismo que otras muchas de su trabajo, reflexionan y surgen de la realidad de más directa y próxima, como conexión y reacción inmediata ante los problemas sociales que asolan nuestra sociedad actual. Es una pieza que reflexiona sobre la incomunicación, la soledad y la muerte. En la misma interpela directamente al público y le hace partícipe, una obra formalizada por Reme, pero con carácter integrador, dialogante y colectivo, por medio de la incorporación de diversos mensajes que recibía la artista por redes sociales sobre el tema, los cuales se reflejan en breves anotaciones y textos en la parte inferior de la composición, acompañados de cruces funerarias a modo de lápidas de un cementerio, haciendo presente la muerte con intensidad dramática y anónima. La muerte es un tema estructural y muy recurrente en la pintura, ya sea de una forma explícita como el caso de los fusilamientos de la Moncloa o la serie dramática de aguafuerte de los desastres de la Guerra de Francisco de Goya, la muerte de Marat de Jacques-Louis David,  la guerra de Corea o el Guernica  de Picasso y también de forma alegórica y simbólica por medio del género de la vanita, que se puede observar en algún mosaico de Pompeya, en Alberto Durero, Juan de Juanes, José Ribera o más próximos en el tiempo Luis Fernández o Eduardo Arroyo entre multitud de artistas que han plasmado el tema.  En el centro de la composición, en la parte inferior, surge como protagonista del mundo maligno y subterráneo, la imagen de un demonio que nos increpa y mira directamente a los ojos aterrorizándonos, es la representa clásica del mal y la muerte reiterado por el acrónimo DEP (descanse en paz) y en sus manos porta unos ojos que lloran abundantemente. Es una obra de gran complejidad y sincretismo simbólico; encontramos diferentes aspectos de gran interés, el tema central de las figuras protagonistas, iconográficamente se inspiraría en las vírgenes clásicas sacra conversazione en este caso flanqueada por dos figuras femeninas. El paralelismo de esta composición con las composiciones religiosas clásicas tiene diversos elementos en común, como la aureola o nimbo de luz, símbolo de la iluminación y fuerza espiritual, pero que en este caso no es dorado sino blanco y formalizado por un rosetón de puntilla, en referencia a lo femenino. Las lágrimas que representan el dolor de la virgen, pero también la pureza, inocencia y limpieza del alma, tendrían relación iconográficamente con la serie chorar, acuarelas cuya inspiración le llegó a Reme en Braga (Portugal), cuando vio los chorros de agua que salían de las tallas de piedra del templo del Buen Jesús del Monte; así nos lo indica la autora: «Escuchándolas, me acordé de cuando el cuerpo Chora por sí mismo, sin una aparente conexión a la emoción, como un acontecimiento orgánico sin drama». Curiosamente la figura central, una mujer en blanco, tiene cierta relación compositiva con una virgen teotekus y la composición citada anteriormente, pero en este caso el Niño Jesús es sustituido por tres figuras de animales que arropa entre sus brazos, mostrando Reme una hibridación cultural y simbólica muy intensa en relación al amor y protección de la naturaleza y los animales, cuestión que utiliza de forma permanente en su obra. Al mismo tiempo construye compositivamente un triángulo equilátero con las tres figuras centrales, evocación simbólica de la armonía, la proporción y también de la santísima trinidad, aunque en este caso el protagonismo esencial se centra en la mujer-virgen. La base del triángulo tiene dos figuras que aparecen con mayor definición volumétrica y color, planteando una aproximación a lo terrenal frente a lo espiritual del vértice superior. Las tres figuras tienen como hilo conductor las lágrimas, que manan abundantemente por sus cuerpos, acentuando el sentido de dolor y herida. así como de purificación. Aspectos reiterados y reforzados por conjunto de innumerables alfileres clavadas, que se expanden desde el nimbo al exterior para rematar en un collage textil que simula la bóveda celeste en la composición, reiteran una vez más, la significación de los elementos de costura utilizados como reivindicación del hacer creativo femenino y herramientas curativas.

Amor en Romiña de 2012, es una pieza con soporte de lienzo reutilizado, aspecto que se reitera en su trabajo como un tratamiento esencial, el reciclado de materiales diversos. Observamos como existen dos secciones de trabajo en el mismo plano de la obra, una más clásica y tradicional vinculada al tratamiento pictórico que facilita la construcción del espacio atmosférico y figuras, que sirven a su vez como base o estructura esencial de la composición, y otra en la cual se incorporaran a modo de collage artificioso, lúdico y complejo, todo un conjunto diverso y variado de elementos como telas de ganchillo, algodones, lanas, alfileres, hilos de coser (redundando una vez más en lo femenino), dibujos recortados o palos generando sobre el lienzo una especie de segunda piel superpuesta o capa texturada, dando gran significación al volumen y el relieve. Compleja, enmarañada y barroca composición, que representa una visión imaginaria simbólica que parte de la división en dos planos, por un lado, el terrenal descrito y desarrollado en la parte inferior y por otro sitúa en la parte superior del cuadro el territorio vinculado a mundo de los sueños, lo irracional, el pensamiento y sensaciones. En un espacio terrenal, fértil, rico y pleno de energía natural, surge el amor simbólico, ideal, puro, limpio, inmaculado en la parte inferior. En el centro de esta, emergen sutilmente dos figuras que se miran directamente a los ojos y parecen fundirse en una unidad lechosa y blanquecina, remarcada por el entorno en negro que delimita. Surgen en ambos casos con una cierta articulación formal que les dota de evocadora apariencia animal. A los lados y enmarcando este plano atmosférico de ensimismamiento amoroso, surgen distanciadas dos figuras, la de la mujer que mira al frente de forma disciplente y ajena a lo que ocurre y la del carnero macho humanoide que mira fijamente a esta, referencia directa al fauno vinculado a la fertilidad de la naturaleza y también al mundo lascivo, pero también podría tener cierta relación simbólica con el diablo y la representación del mal, con apariencia de macho cabrío, según la tradición cristiana, aspecto que se refuerza por la intensidad del color negro, pero también con definición de ese componente animal y salvaje que existe en la atracción sexual y amorosa. Pero la escena se complementa con un plano mínimo que incorpora una pareja desnuda en plena naturaleza dialogando; composición que nos evoca la pintura de Eduard Manet, Le Déjeuner sur l’Herbe de 1863, una cita o referencia a la historia de la pintura, cuestión que Manet utilizó frecuentemente con la introducción en sus obras de grabados japones como elementos decorativos y complementarios caso del retrato de Emile Zola de 1868. En este plano inferior Reme utiliza un sistema fílmico casi cinematográfico, por medio de la incorporación de tres secuencias o escenas narrativas que desarrollan la historia y que se pueden observar cada una, aplicando el sistema del zoom, obligando así al espectador desde una primera mirada general a recorrer y a penetrar desde el exterior del cuadro al interior tanto formalmente como conceptualmente. La sección más aérea, más mental, vinculada con el pensamiento y sueños, se introduce curiosamente con un sistema muy utilizado en el cómic y el viñetismo, es el globo o sándwich, forma globular que acoge lo que dicen o piensan los personajes, en este caso todo el desarrollo plástico de ese mundo que se imaginan. Un espacio ilusionante, bello atractivo, dominado por la luna y el sol, con naturaleza y montañas y estructuras que simulan construcciones inconcretas, un lugar de ensoñación.

Con la pieza titulada Romiña de 2012, aunque mantiene el sistema de pintura directa sobre tela en algunas zonas, en la evocación del paisaje surge el collage, con la incorporación de ovillos, recortable, telasetc, como elementos fundamentales de formulación plástica. El espacio creativo y material se vincula más al mundo textil femenino, dando importancia al proceso de creación de la prenda, al incorporar una especie de chaleco vuelto mostrando las costuras, el cosido y sobrehilado de la parte interior, como descubriendo simbólicamente el interior de la mujer: su emotividad, su sensibilidad, sus sentimientos. En el centro, acogida en el seno del supuesto chaleco, surge una mujer silueteada en blanco, pura, desnuda y herida, con un ojo en la frente, posible referencia a lo negativo el ser humano citando al monstruo Polifemo, o lo más probable, la referencia al tercer ojo que supone la superación de lo femenino y masculino y la puerta de acceso a lo elevado, superior, extrasensorial. Vuelve a reiterar el esquema de la obra anterior Amor en Romiña, incorporando a la protagonista de la escena, otra figura de menor escala y otra imagen pastoril, potenciando esa construcción de secuencial fílmica o narrativa, utilizando un cambio de escala; todo arropado por un paisaje natural paradisiaco presidido por un gran macho cabrío, figura reiterativa en su obra, que domina y observa la escena desde lo alto. Surge una cierta referencia a la Arcadia pastoril, poética y pictórica. Pero las referencias al mundo femenino se intensifican, vinculándolo a lo personal y específico, concretando hasta tal punto que la autora llega que incluso a incorporar ropa suya en la composición, cuestión que se hace una constante estructural en muchas de sus propuestas. Este tipo de piezas que incorporan esa presencia vital, esa huella olorosa y sensorial de la propia artista, hacen que estas piezas estén dotadas de un cierto sentido del halo vital y humano de Reme. Recordemos aquí, el conjunto de sus prendas íntimas intervenidas plásticamente con animales, que parecen desnudar y mostrar lo más íntimo de la artista y que forman parte de su colección privada. En estos casos citados estos componentes son ya materiales de memoria, elementos que incorporan vivencias, experiencias, que portan contenidos emocionales y sentimentales de gran significación, enfoques y planteamiento recorridos por otras creadoras, al igual ocurre con los camisones de Virginia Calvo dibujados con cosidos o también con varias imágenes de Marie Odile en algunos de sus grabados al evocar a sus abuelos.  En esta obra también plantea un cierto paralelismo con el cortinaje y con los tapices, al dejar que caiga a su aire, sin tensar, el lienzo, base donde se construye y adhieren los diferentes componentes plásticos que la integra, manteniendo también cierto paralelismo con la ropa amplia que se pone sobre el cuerpo frecuentemente y cae libremente. Así crea una tensión entre la pintura más clásica del lienzo tensado y la pintura más libre del lienzo suelto, en este caso tela de lino.

La Falda Verde de 2013-2021, cuestión o aspecto interesante es la datación de la pieza, el tiempo transcurrido desde que se inicia una obra y es considerada como terminada por la autora, en este caso siete años; cuestión que nos puede llamar la atención pero que es más frecuente de lo que parece entre algunos creadores, caso de Fito de Manuel que en algunos casos desarrolla obras en ciclos o décadas o José de León que transforma y reelabora obras de etapas anteriores en la actualidad; el caso más singular o destacado es el del pintor hiperrealista Antonio López que puede terminar una obra muchos años después de su inicio, baste la anécdota de los veinte años que dedicó a la formalización del retrato de la familia real. Para explicar esta cuestión debemos tener en cuenta que Reme Remedios reutiliza muchos materiales e incluso obras que han sido concebidas para un momento concreto y con posterioridad, desde una nueva perspectiva conceptual, le sirven como material elaborado, pero primario, para articular o generar otras construcciones plásticas, ya sean definitivas o sean efímeras; este aspecto ya se podía observar en la Carpeta Negra cuando se convierte en una especie de diario y al final adquiere una configuración diferente de la inicial en esta muestra, o la obra Canción enterrar a los muertos de 2009, que se reutilizada en la instalación de 2018-2019 Proyecto Rotura. Se podría decir que muchos de los materiales producidos por Reme son definitivos, pero con una intensa carga potencial y latente para la formalización potencial de otras propuestas. En esta pieza vuelve a utilizar el sistema de cortina y lienzo (tela de lino) suelto empleado en Romiña, planteando un tema central de concepción textil, convirtiendo a un componente de vestimenta tradicional, la falda, en protagonista de la obra. Ropa reutilizada de la propia artista e incorporada como material de memoria, articulado con elementos de collage y con letras bordadas. Se hace hincapié en lo femenino tanto en la cita específica de las actividades características de bordado y costura como en la descripción de la mujer. La falda tradicional con vuelo, referencia a la fiesta, a la diversión, al movimiento del baile remarcado por la composición en espiral de la obra, pero también a la mujer vestida y desnuda al mismo tiempo, como referencia a lo sensual y erótico, el baile como elemento simbólico tradicional del bien y del mal, remarcado por las figuras subterráneas que surgen en el plano inferior de la obra representando personajes subterráneos y malignos. La referencia y herencia del mundo religioso surge en forma de lema en la parte inferior en la cita: “si buscas milagros mira”, bordado curiosamente con un tipo de letra de tradición gótica. Pieza de una gran potencia visual y plástica con protagonismo del color de la esperanza, el verde permanente, donde la evocación y la sugerencia nos abren espacios de diálogo y reflexión en relación a los contrarios.

Las Dos Colchas, Abuela, Madre, Hija, Nieta, 2019, en esta obra volvemos a encontramos con el concepto de instalación, un procedimiento creativo que es muy abierto en enfoques y reiterativo en su trabajo; así cada vez que tiene ocasión, el espacio arquitectónico se convierte en un elemento más de trabajo y de articulación plástica y creativa, como ya se pudo observar con una gran proyección ambiental de diferentes espacios arquitectónicos en su propuesta Proyecto Rotura, presentado en el Palacio de Don Gutiérrez en 2019. En esta ocasión partiendo del componente muro, el cual se integra como parte esencial de la pieza, nos genera una composición perfectamente equilibrada en formas geométricas y en colores. La estructura cuadrada de la colcha granate surge como gran mancha compositiva dominante pero armonizada con una ordenación de cinco cajas contenedoras con fondo granate que generan en sí mismas una composición dinámica de apertura y cierre que toma como límite máximo la extensión la forma cuadrada de la colcha granate de la izquierda y como límite mínimo la estructura cuadrada central del conjunto, generando así una composición perfectamente equilibrada que mantiene la ordenación de elementos, con una zona, la izquierda plenamente fija y estable que dialoga con la aportación dinámica de los elementos de la derecha. Este juego y diálogo entre los componentes de la izquierda y derecha de la instalación de muro, se mantiene en la confrontación entre materiales ya dados y existentes como la colcha granate, deshilachada, desgastada, rota y herida por el tiempo, pero con una intensa carga de memoria. Colcha que nutre y rememora al lecho de la pasión, del amor, del origen de la vida, al tronco familiar completo como muy bien indica la artista: abuela, madre, hija, nieta, como eje y símbolo de fertilidad y trasmisión del parentesco. Del lecho surge la vida que se plasma en escenas bucólicas y maravillosas de personajes encerrados en pequeñas cajas contenedoras de cristal donde el hombre y la mujer se desenvuelven en plena naturaleza a modo de imágenes fílmicas que narran secuencias vitales de momentos significativos y de vida plena. Al mismo tiempo, se vuelve a poner de relevancia la importancia de la figura femenina en la familia como eje esencial y estructural.

Yo mujer, 2021, reitera el tema de la instalación y la utilización de materiales ya existentes relacionados con algunas de las labores características realizadas por las mujeres españolas en las décadas de los 40 y 70, como es el bordado y el ganchillo. Actividades denostadas socialmente y consideradas de un ínfimo nivel creativo e intelectual, en la sociedad de la época, por considerarse actividades de ocio y entretenimiento femenino, cuestiones que hoy en día debemos de negar plenamente, puesto que dicho tipo de actividades suponen una exquisita y delicada técnica manual y un conocimiento, aunque no consciente pero si intuitivo y profundo del lenguaje matemático y geométrico para formalizar a la perfección este tipo de composiciones de gran complejidad, aunque se basasen en modelos preexistentes. Baste ver ese magnífico rosetón circular calado, de grandes dimensiones, realizado magistralmente con un ordenamiento interno geométrico de gran perfección y equilibrio, que surgie desde el centro hasta la periferia con una tensión expansiva que va creciendo orgánicamente con temas florales hasta rematar con un cambio de densidad matérica y textural. Pieza excelente que es apropiada por la artista del ámbito familiar como un homenaje a sus mujeres, pero al mismo tiempo como reflexión de la importancia y dignificación de un trabajo cotidiano que se aplicaba en el ámbito íntimo y familiar, y que aquí, pasa por voluntad de la artista a un plano plenamente público, creativo y plástico, incorporando así materiales femeninos como componente originario, matricial y de raíz sanguinia. Reme incorpora un punto más de inflexión en ese proceso creativo que se prolonga en el tiempo y se tensiona sobre materiales femeninos, por medio de la incorporación en la obra de diez cajitas industriales de madera contenedoras, a modo de vitrinas, en las cuales se incorporan escenas donde predomina el blanco, pero incorporando un punto mínimo de atención rojo, en referencia a la pasión vital. Es curioso la utilización de número diez, para muchos, símbolo de la perfección del universo manifestado. Toda la composición nos habla de pureza, limpieza e ingenuidad reflejado en el blanco y crema predominante. El círculo símbolo del movimiento, pero también de la perfección, se sitúa sobre una línea secuencial de escenas intimas que representan a Reme, también enmarcada en un círculo rojo de pasión y vida y que narran secuencialmente a modo de película, como si fueran fotogramas congelados, experiencias y vivencias de la autora. Volvemos a observar la importancia de la caja contenedora en su trabajo como elemento de recogimiento y protección, al mismo tiempo, y como reitera también esa visión general desde un punto de vista lejano y otro muy diferente en una distancia corta, que nos permite aproximarnos a una narrativa más individualizada y concreta, pasar de lo global y general a los específico y concreto.

Oro de 2021, parte nuevamente del concepto de instalación, pero en este caso utilizando el propio espacio arquitectónico de la sala, acotando una parte angular por medio de la intervención pictórica con un color dorado, eliminando así la posible neutralidad del elemento esquina o de intersección de muros; la intervención con el color dorado facilita a la autora la acotación espacial simbólica y la creación de un contenedor espacial mínimo que acoja la ordenación de elementos. Surge así un espacio arquitectónico fundamentalmente simbólico y conceptual, es esta pieza, quizás, la obra más extrema y que lleva a Reme Remedios al límite, a la tensión máxima entre su formalización plástico-técnica y su formalización teórica, así, aquí, en esta propuesta instalativa, incorpora conscientemente la elección de componentes y elementos de los cuales se apropia y le sirven para configuraran el ordenamiento y desarrollo teórico del mensaje y concepto que nos propone. La obra es puro ordenamiento conceptual de diversos materiales, generando una especie de altar simbólico a la feminidad. La ordenación parte de la colocación de una estructura portante de madera, ligera y con cierta inestabilidad, vínculo directo con lo azaroso, lo terrenal y natural, sobre la cual se articulan en forma de pirámide una serie de cofres simbólicos o cajas de cristal, en la base se guardan como tesoros los ovillos e hilos y por encima los maravillosos trabajos de ganchillo ya elaborados, referencia a la significación del trabajo creativo femenino, rematado el altar por una gran concha de molusco. Concha natural, qué en su apertura del espacio protector interior al exterior, se muestra esplendorosa con un intenso color rosado, símbolo del origen de la vida, la feminidad y de la fertilidad; generando un paralelismo metafórico, poético y sutil entre los labios femeninos rosáceos de la vulva de la mujer y la apertura rosada de la caracola marina, que aparece presidiendo el montaje. Con todas las reservas y lejanías estilísticas, formales y conceptuales, esta pieza me evoca la silenciada y controvertida pintura del pintor realista Gustave Courbet: L’origine du monde de 1866; donde en un primerísimo plano, una mujer tumbada y desnuda, nos muestra en el centro de la composición su vulva, en una construcción simbólica de gran interés. La composición instalativa, se convierte en un símbolo de la belleza, elegancia, positividad, esplendor y riqueza del mundo femenino, aunque esta sostenida por la fragilidad de una estructura soporte de madera liviana e inestable, referencia a la delicadeza del espacio femenino, pero también de su capacidad de resistencia.

LAUREL, NO es NO propuesta de 2018. Reme Remedios tiene la increíble capacidad de interactuar con el medio natural, cuestión estructural y clave en su obra, pero también, al mismo tiempo, con el medio humano y con su entorno social, convirtiéndose en un elemento catalizador y dinamizador de fenómenos y experiencias participativas, vitales, emocionales y curativas por medio de un proyecto artístico denominado Mujeres en Círculo (que me evoca a ese genuino círculo de mujeres de su propia familia). Este proyecto seinició dentro del Festival Miradas de Mujeres en el año dos mil catorce. Un modelo pionero basado en círculos de mujeres para generar obras creativas en común. Así en la última parte de la exposición, se revisa o reinterpreta, por medio de una intervención plástica efímera, una videoinstalación y una instalación “LAUREL, NO es NO”, una propuesta anterior. Creándose así una intervención que en realidad funcionaría como una nueva obra o un residuo conceptual y plástico visual, de un proyecto mucho más complejo y amplio que nos muestra con evidencia contundente su compromiso con la defensa de los derechos humanos, con el feminismo activo y específicamente contra la violencia de género. Responsabilidad individual que proyecta a lo colectivo desde un planteamiento artístico y creativo con una concienciación feminista y política que se expresa públicamente por medio de una performance colectiva y manifestativa, en este caso por las calles de Ponferrada, en denuncia de la violencia de genero ejercida sobre la mujer por el heteropatriarcado en su formulación de violación. La acción creativa grupal, germinada en la galería DOSMILVACAS, coordinada a partir de las heridas que sufren las mujeres en esta sociedad de forma silenciosa y contante, se convierten en este caso en una acción creativa, dinámica y activa de denuncia pública con un componente social y político muy significativo. El arte se transforma o convierte en una herramienta de denuncia, al igual que ocurrió en los años sesenta en España con el importantísimo movimiento colectivo y artístico Estampa Popular, pero al mismo tiempo en una herramienta curativa, de transformación, de liberación y de colaboración, un camino y senda hacía la libertad individual plena pero también grupal. La fuerza y energía de la colectividad abre puertas hacía una nueva realidad por medio de la denuncia pública de la violencia de género explicitada en esta obra, que partiendo del lema “LAUREL, No es No”, y tomando como punto de referencia la cultura del mundo clásico, en la cual se muestra y refleja con intensidad el heteropatriarcado y explícitamente la violencia de género.En esta Acción han participado: Patty Fernández Fernández, Belén Ovalle Cascallana, Marta Jesús Fisteus González, Ana Pilar Rodríguez guzmán, Marta Villadangos Fernández, Menchu Montería, Rosario Balsa Soto, Carmen Hernández del Rio, sara blanco López, Mª del Carmen Ramos González, Mª Dolores González, Ángelica Cosme, Cristina Montero, Isabel García, Marian Lavanda, Rosa, Torras, Elisa Vázquez, María Barrientos, Rosa Elena Caroza, Bea Romarty, Ana Lera Maraña, Rocio Martín Oceano, Paloma y Bea Carracedo. Reme Remedios y sus compañeras escogen dentro de la mitología clásica griega un tema frecuente tratado en el mundo del arte, el mito de Dafne y Apolo, baste recordar las fantásticas creaciones de Bernini o Rubens sobre el asunto. Lo que desde un enfoque tradicional se ha venido interpretando como una lucha o tensión entre la lujuria y apetito sexual de Apolo frente a la virtud, pureza o castidad de Dafne, no deja de reflejar una aptitud de violentar, por parte del poder omnímodo del dios griego Apolo, a la ninfa Dafne, símbolo de juventud, belleza y alegría de vivir. A través de este mito y aplicando su mensaje, se construye toda una reflexión que utilizando elementos referenciales al mismo, como puede ser la hoja de laurel, árbol referente de Apolo, y en el que se convierte Dafne cuando intenta poseerla a la fuerza, sirve al colectivo para generar la frase “NO ES NO”, por medio de un tejido de hojas de laurel de cada una de las letras de la frase que se sujetaba a un mástil de madera. Lema que les sirvió como elemento a modo de pancarta en la performance manifestativa pública por las calles de Ponferrada. En la sala Provincia, en el espacio dedicado a la instalación en uno de los muros se podía observar un conjunto collage de fotografías de diferentes momentos de la manifestación realizada por el colectivo, colocadas a modo de mural sobre la pared y superpuesto el lema estandarte con hojas de laurel. En los otros muros de la sala, Reme Remedios realizó una intervención efímera y directa al carboncillo sobre la superficie blanca, símbolo de la pureza de espíritu, formalizando precisamente ese círculo de mujeres del que surgió toda la obra, a escala monumental y con sus manos unidas, todas ellas emergen de forma lineal y frontal con su figura desnuda, mostrando sus cuerpos mutilados y heridos con las huellas de la tragedia, el dolor y el sufrimiento, pero luchando en unión por un futuro mejor y clamando enérgicamente No es No. Al fondo de esta sala una gasa roja, que simboliza la Cabaña Roja, nos permite ver a través de un círculo hueco un vídeo que recoge las charlas, diálogos y reuniones realizadas por el colectivo durante la elaboración del proyecto. Una obra que surge desde el espacio colaborativo terapéutico plástico y se expande al espacio público como denuncia, muestra de la capacidad de generar dinámicas de grupo activas y positivas de gran intensidad por parte de esta destacada y singular creadora, cuando menos, Reme Remedios.

Una muestra esquemática y estructural de la evolución creativa de Reme Remedios, de gran significación, que facilita una aproximación a una de las creadoras esenciales y de más interés en el panorama artístico actual.

Luis García Martínez,

18-12-2222

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